Las quejas se repiten desde hace unos años, pero quienes tienen que encontrarles una solución suelen hacer oídos sordos o mirar para otro lado. Necesitar un medicamento a deshora puede convertirse en una odisea de la frustración y un desembolso económico extra, cuando el ciudadano debe recorrer en taxi el trayecto. Encontrar una farmacia de turno que esté abierta durante la madrugada ha comenzado a convertirse en una excepción.
Entre las excusas para no abrir el negocio, figuran la inseguridad y el hecho de encontrarse a 10 cuadras de una farmacia que atiende la 24 horas. Según la ley 7.556, aquellos que se hallen a 1.000 metros o a menos distancia de una farmacia de turno permanente pueden no cumplir con los turnos. El problema radica en que muchos de esos negocios que abrían todo el día cambiaron su extensión horaria y ahora atienden sólo hasta la medianoche. La situación se vuelve más problemática aún para el ciudadano que vive fuera del área céntrica o en el interior.
El titular del Colegio de Farmacéuticos dijo que el sistema de turnos ha quedado desvirtuado y que en lo que va del año hicieron al respecto varias presentaciones al Siprosa, solicitando más control de la situación y también sobre la venta de medicamentos en lugares prohibidos, como los quioscos. "Esto es un servicio que debería cumplirse bien porque tiene que ver con la salud de la población", aseveró el directivo.
Un farmacéutico de 89 años que presidió en varias oportunidades el Colegio, propuso que se terminaran los turnos extendidos y las farmacias 24 horas y que se regresara al viejo sistema de turnos semanales. En opinión de Ricardo Somaini, la ley no fue una buena solución y la prueba está a la vista. "Si alguien necesita un remedio a la madrugada tiene que ir sí o sí al centro. En los barrios, los pocos locales que sí cumplen los turnos suelen estar desprovistos de fármacos", dijo. Por otro lado, manifestó que a las farmacias pequeñas o medianas les es imposible mantener todo el stock de medicamentos que circulan en el país: alrededor de 18.000 productos; y acotó que la Argentina es el único país en el mundo donde la vida útil de un remedio es de apenas dos años, mientras que en otras naciones es de cinco. Con el retorno de los turnos igualitarios, las farmacias recuperarían el rol de brindar un servicio.
Según la Organización Mundial de la Salud, la farmacia debe ser una unidad de salud para brindar servicios farmacéuticos de calidad a la sociedad. Las normas internacionales señalan que es conveniente que haya una farmacia de turno cada 10.000 habitantes. Hasta el año pasado, esta sugerencia no se cumplía en nuestra provincia, que contaba con alrededor de 600 comercios de estas características. San Miguel de Tucumán tenía una de guardia cada 21.500 personas; Yerba Buena, una cada 32.000, Tafí Viejo, una cada 22.000 y Concepción, dos para atender a 70.000; en el departamento Cruz Alta, había una sola farmacia de guardia para cubrir a 81.400 pobladores.
Paradójicamente, el ciudadano, que es el que mantiene económicamente a las farmacias, es el principal perjudicado. Los dueños de estos negocios, el Colegio que los nuclea y el Siprosa deben decidir si el sector cumplirá un rol social importante que persiga el bien común o una actividad meramente comercial. Los intereses de la comunidad deben estar siempre por encima de los particulares. Sería bueno recordarlo siempre.